aprendizajes

Los aprendizajes en los procesos colaborativos están asociados a la superación de momentos de confusión, conflicto o estancamiento. Cuando el grupo logra una reconfiguración o desviación del proyecto inicial que les permite avanzar juntos, se produce un aprendizaje común. Y a esos momentos les llamamos hitos. Identificar los hitos equivale a hacer visibles los aprendizajes.

hitos comunes

Los hitos de un prototipo han sido imaginados para dar cuenta de su naturaleza procesual. Se trata de un asunto muy relevante porque, aunque todos los participantes están de acuerdo en la influencia de los momentos de dispersión, confrontación, frustración o emoción, lo cierto es que el grupo va entrando en una dinámica obsesionada con el resultado. Los participantes quieren que les quede bonito y esperan encandilar. Y la presión es creciente. No hay duda de que, lo sabemos por experiencia, todos y todas viven momentos de cierta angustia. Al final el éxito o fracaso pende de la reacción a nuestra propuesta de los patrocinadores o concernidos. Después de muchos días de trabajo todo parece depender de lo que sucede en unos minutos. En esos momentos, nada es más estimulante que la experiencia de sentir la aprobación de los destinarios. Para ese momento siempre hay cámaras y confetis y la gente deja atrás el mono de trabajo y se viste con el de fiesta.

La vistosidad del resultado, sin embargo, no debe empañar la importancia del proceso. Hay muchos motivos para hacerlo. De forma resumida, nos referimos a la importancia de los cuidados en los procesos creativos o, expresado más técnicamente, la estrecha relación que se da entre los asuntos del cuidado, los de opinión y los de hecho. Pero no sólo hablamos de los procesos para combatir la invisibilidad del trabajo reproductivo, sino también para desafiar la ceguera con la que el mercado sólo valora lo que funciona, lo que es útil y lo que es monetizable.

Dar valor a lo que no sirve, pero importa, es una función clave de la tarea de documentación. Encontrar las palabras con las que nombrar lo que hemos vivido pero no sabíamos decir equivale a dar forma al mundo que queremos habitar. Y es por todo esto que encontrar los hitos equivale a descubrirnos como comunidad, como grupo que hizo cosas juntos, pero que sobre todo podrá hacer muchas más en el futuro. Sabemos lo que buscamos, pero tenemos muchas dudas sobre cómo lograrlo. Situados frente a un grupo que está prototipando, ¿cuál debería ser nuestra actitud? ¿Qué deberíamos preguntar o, si se lo prefiere, a dónde tendríamos que mirar?

hitos que nos representan

Los grupos que prototipan parten de la propuesta de un promotor inicial. Las primeras horas se destinan a explorar juntos cómo hacer comunes y factibles los objetivos previos. Pero la dinámica del grupo hace evidente que entre lo proyectado y lo realizable hay una distancia que nos obliga a rediseñar, reconfigurar o rehacer el proyecto. Nunca es fácil para un grupo renunciar a compromisos adquiridos, admitir un error de diseño u optar por una alternativa que deja atrás muchas horas de trabajo. El asunto es que se producen explosiones de ánimo, desencuentros explícitos, enfrentamientos personales, choques de caracteres o incluso calificaciones excluyentes. Es inútil tratar de evitarlos. Y no sólo inútil, también puede ser peligroso pues, con frecuencia, eso significa que los más fuertes se imponen sobre los más débiles. Y cuando eso ocurre, el grupo ha empezado a desvanecerse, se ha manifestado incapaz de reconocer en la diferencia un activo sobre el que construir lo común.

Para averiguar cómo sucedió el hito y después narrarlo estamos utilizando tres tipos de preguntas básicas:

Alguien que quiere documentar debe asumir dos tareas principales: una, identificar esos momentos y, dos, relatarlos. Para identificarlos necesita preguntar a los participantes cuándo y cómo emergió el conflicto. El documentalista no quiere (ni debe, ni puede) saber nada sobre los conflictos personales, sino solo sobre la forma que adoptaron los desencuentros. La resolución del conflicto es expresión de un crecimiento colectivo. El grupo madura aceptando mayores dosis de complejidad y aprende a hacerse más tolerante ante la incertidumbre. No buscamos los aprendizajes personales, sino los colectivos. Y por eso tenemos/tienen que encontrar las palabras que representan lo que han vivido.

Documentar no es recordar lo que nos pasó, sino descubrir lo que nos pasó. Dar vida a algo que experientamos y que, si no lo mostramos, pasará desapercibido y olvidaremos: no hacerlo visible es una forma de negarnos como comunidad y, desde luego, de simplificarnos al extremo de confundirnos con nuestras producciones.

Estructura del hito

Todo hito tiene una estructura mínima que permite, no solo a quien lo redacta, sino también a quien lo lee identificar los cambios que introdujo en el grupo y en el prototipo que están construyendo. Para identificarlos, puede ayudar mucho imaginarlos con la siguiente estructura:

  • Circunstancia/contexto de partida: ¿Dónde estábamos?
  • Punto crítico/ Construcción del conflicto: ¿Qué ha pasado?
  • Nueva ruta que adopta el prototipo: ¿Qué hemos aprendido?